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19 mayo, 2011

LA ARMONÍA OCULTA


La armonía oculta es mejor que la evidente, decía Heráclito. La armonía oculta no forma parte de nuestra sociedad. Un ejemplo de armonía oculta es el río que va de norte a sur, de este a oeste pero siempre hacia el mar. Cambia las veces que sea necesario pero se dirige siempre hacia el mar. La conciencia es el mar de los seres humanos y el río el cambio continuo, la evolución continua.


En los niños vemos la evolución, percibimos el cambio, sin embargo cuando somos adultos nos cuesta más esa percepción. Observad a los jugadores y darles la posibilidad de evolucionar, rescatarlos de la pereza y aportarles armonía oculta.


No dejéis que un niño se convierta en defensa, en pívot, en lateral o centrocampista porque es allí dónde está cómodo. Cuando un niño de once años dice que es lateral derecho significa que entró en un estado de pereza, en una armonía evidente en lugar de la armonía oculta que menciona Heráclito.


Los niños quieren jugar con la pelota, quieren ir siempre para adelante en todos los juegos colectivos, muy pocos niños desean jugar atrás, defender, esperar, su tendencia es avanzar, tirar, encestar, golpear. Enseñémosle los opuestos, la armonía de los opuestos o estaremos haciéndoles un flaco favor, estaremos favoreciendo la pereza, la suya y la nuestra, la armonía evidente, superficial que es falsa porque no lleva al mar.


“Tú eres la música que surge entre el arco y el violín. Eres el choque, y el punto de encuentro, y la fusión, y la armonía, y la belleza que nace de todo ello”. Heráclito.

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